Historias de terror cortas para no dormir en la noche de Halloween (Parte II)

Halloween es la noche más terrorífica del año y a los de Fanta nos gustan mucho las historias de terror... Ya sabéis que Halloween se inspira en la antigua tradición celta del Samaín. En esta época se celebraba la fiesta de los espíritus, que caminaban entre los vivos, para reencontrarse con sus antepasados. Durante el rito, las personas se pintaban el rostro de negro y el líder llevaba una sábana blanca, con un horrible cráneo de caballo en su mano derecha. Para no enfurecer a los espíritus malignos, la gente dejaba la comida fuera de sus casas. Todavía más escalofriantes eran los romanos, que se disfrazaban con cabezas y pieles de animales.

Desde entonces también se cuentan leyendas, historias de mucho miedo, de aparecidos y brujas, como las que os vamos a contar ahora. ¿Estáis dispuestos a escucharlas? Si aceptáis, recordad, que no ya no habrá paso atrás…

La fecha de la muerte

Una de esas historias para no dormir es la de una chica llamada Cristina que cierta noche de viento, muy tormentosa, participó con sus compañeros del colegio en una sesión de espiritismo con todos los riesgos que acarrea el asunto... Después de recitar un pequeño conjuro, el espíritu se presentó, haciendo temblar la lámpara del comedor. Todos quedaron callados por un instante. Cristina, la más valiente, le preguntó quién era, pero el vaso no se movió, tan solo se escuchó un crujido muy extraño. La chica insistió. ¿Cuál será la fecha de mi muerte?, dijo tras unos segundos. 
Entonces empezaron a moverse los objetos, la ventana se abría y se cerraba violentamente, todo esto, hasta que un trueno resonó en el aire y todo quedó a oscuras. Después se escuchó un grito aterrador. Cuando se encendió la luz de nuevo, encontraron a Cristina ahogada con su propia bufanda. La leyenda cuenta que si mencionas el nombre de Cristina tres veces en una noche de tormenta se aparece y escuchas ese espantoso crujido.

Desconfía de los extraños

Nada mejor que inspirarse en las historias de fantasmas cuando uno cuenta historias para no dormir. Marco era un niño que creía en los espíritus. Al llegar la noche del 31 de octubre se disfrazó de brujo alquimista y con sus amigos fue de en casa en casa a recoger dulces y caramelos: ¿Truco o trato?

Al volver, los guardó en un cajón de su escritorio y se durmió enseguida. A medianoche le despertó un ruido, era un fantasma en toda regla, con aspecto blanco vaporoso y sus cadenas. Mientras Marco se cubría con las mantas, muerto de miedo, escuchó cómo abría el cajón del escritorio y se llevaba su preciado botín. A esta visita siguieron otras. Al espíritu no solo le gustaban los caramelos, también el embutido, la carne aliñada o el foie gras, que robaba todas las noches de la despensa familiar.
Marco intentó avisar a sus padres, pero no le creyeron: “Más vale que te apliques en el colegio y dejes esas historias tontas sobre espíritus”, le decían. Pero la voracidad del fantasma no tenía límites. Cuando su madre fue a despertarle una mañana, lo único que encontró en su cama fueron unas extrañas cadenas. No había ni rastro de Marco.

Nadie sabe si estas leyendas son ciertas, pero estamos seguros de que las historias de mucho miedo triunfan a la hora de pasar un buen rato en la noche de Halloween. ¡Pero no tengas miedo! Recuerda que hasta las historias más reales están llenas de fantasía.