Historias de terror cortas para no dormir en la noche de Halloween

Cuando queda poco para la noche de Halloween, todos nos preparamos para disfrutar de una noche repleta de experiencias sumamente terroríficas. Para crear una ambientación digna de la fecha, no hay nada mejor que conocer y contar historias de mucho miedo, que a la vez de entretenernos nos hagan recordar una velada de difuntos diferente. Hoy os contamos algunas de las mejores historias para no dormir, cuentos ideales para narrar en la noche más oscura del año. Si te asustas con facilidad… ¡no sigas leyendo! No nos hacemos responsables de tus pesadillas. ¿Te atreves? Abre una Fanta y ponte cómodo…  

El recuerdo de los espejos

Una de estas historias de mucho miedo tiene lugar en la zona antigua de la ciudad andaluza de Cádiz, en una vieja casa deshabitada contigua al monumento del Marqués de Comillas. En esta casa vivió hace varios siglos un capitán de barco que tenía una bella hija, a quien regalaba tras cada uno de sus viajes un espejo para su colección privada. La madre de la niña, harta de no recibir atención de su marido, aprovechó uno de esos viajes para envenenar a su hija y enterrarla, fingiendo que ésta murió por enfermedad al regreso de su marido. No obstante, algo pasó en la habitación de los espejos que propició que estos captaran todas las terroríficas secuencias cometidas en la estancia.

Cuando el capitán llegó, pudo saber lo que verdaderamente ocurrió. El capitán encerró en las mazmorras a su esposa para que se muriera de hambre y abandonó la casa para siempre, dedicándose a viajar lejos del recuerdo de su hija. Dicen que los espejos de la vieja casa todavía guardan en su reflejo la triste y escalofriante historia del asesinato, y que en las noches más frías y oscuras muestran las escenas de muerte por envenenamiento de la niña.

Fantasmas en el panteón

Fue una noche del 31 de octubre de hace mucho, mucho tiempo, unos jóvenes aburridos y gamberros en un pueblo decidieron entrar en el cementerio municipal y profanar la tumba de un viejo panteón. Al principio les pareció una idea muy divertida, pero, sin saber por qué, la acción desencadenó un gran estruendo durante la noche. Los vecinos del lugar, alertados por el bullicio, acudieron armados al cementerio. Pensando que los dos jóvenes eran fantasmas, arremetieron con machetes y disparos de fusil hacia cualquier movimiento en el interior del panteón. Podéis imaginar el triste final que sucedió en esa sobrecogedora noche del 31 de octubre... ¿La moraleja? Nada de liarla en los cementerios, que son lugares para respetar.

 

El psicópata del manicomio

Cuenta la leyenda que un loco se escapó de un manicomio en plena noche de Haloween. El interno no tomó su medicación y se encontraba sediento de encontrar una víctima. Entretanto, una pareja que conducía un vehículo por un camino cercano y muy poco transitado, se vió obligada a parar al quedarse sin gasolina.

El chico salió del coche para pedir ayuda y desapareció sin dejar rastro durante un buen rato. La chica, por su parte, esperó pacientemente en el coche hasta que escuchó unos toques secos en la parte del maletero. Al darse la vuelta para comprobar el origen de los ruidos, comprobó cómo el loco portaba la cabeza de su novio en una mano, blandiendo un hacha en la otra... Nadie encontró nunca a los dueños del coche, únicamente las autoridades detectaron el coche abandonado en la carretera a la mañana siguiente, en cuyos critales se podía leer escrito en sangre: SOS.

Con estas clásicas historias para no dormir, pasaréis una noche de Halloween terrorífica. Procurad no asustaros demasiado porque, al fin y al cabo, nunca se sabe si las leyendas son ciertas…